"Hoy no sólo se busca casarse, se busca una persona afín con quien tengas algo que decirte. Compañía para cubrir diferentes parcelas de la vida". Quien así habla es Ana Fernández, consejera delegada de Alter Ego. Esta agencia de relaciones personales nació hace ocho años como iniciativa de Ana y su hermana Pilar cuando, desde su perspectiva de abogadas expertas en derecho de la familia, detectan un vacío en el sector de las relaciones personales. Desde su origen lucharon por escapar del tópico de la agencia matrimonial y pretendieron cerar una empresa más compleja donde se pusiera fín al vacío que sienten muchas personas después de una ruptura de pareja o por otros motivos: "un foro de conocimiento, comunicación y preparación al bienestar personal", explican. Hoy son una de las empresas de referencia en el sector.
Sorprende la juventud del primer tramo de clientes de Alter Ego, hombres y mujeres de 24 a 34 años (el segundo abarcaría los 34/40 años). Un hecho que, según Ana Fernández, tiene fácil explicación: "La falta de tiempo es lo que les mueve a contactar con nuestra emresa. Son jóvenes atenazados por las obligaciones laborales, que les impiden disponer del tiempo necesario para buscar su pareja. Por eso deciden aprovecharse de un servicio propio de la sociedad moderna". De este modo, el equipo de psicólogos, sexólogos, filósofos y sociólogos de Alter Ego se entrevista con estas personas para buscarles una persona afín a sus necesidades y pretensiones.
Los servicios que se ofrecen son amplísimos, pero con todos ellos se mantiene una relación contractual. La minuta se mueve en una horquilla de 280 a 840 euros por los servicios prestados durante un año. Su actual demanda está obligando a la compañía a crecer, una decisión difícil que Ana y Pilar estudian en la actualidad.
