Al empezar el año aumentan los clientes, tal vez por ser época propicia a nuevos planes. Hay derechos y requisitos.
Cada día disponemos de más sistemas para hacer amigos y encontrar pareja. La comunicación virtual (chats, mensajes a móviles,... ) se incrementa, sobre todo entre los jóvenes. Sin embargo, las nuevas tecnologías no sólo no han relegado a las clásicas agencias matrimoniales, sino que la demanda de sus servicios ha aumentado en los últimos años.
Una serie de servicios
El objetivo principal de estas empresas es ayudar a las personas que los solicitan a encontrar una pareja estable. Pero muchas de ellas ofrecen, además, un amplio abanico de servicios: asesoramiento jurídico, organización de viajes en grupo y de fiestas, etc.
Requisitos. Las condiciones que se exigen a los candidatos son ser mayor de edad y ser legalmente libre (no estar casado) o estar en trámite de serlo (en proceso de separación o divorcio). Algunas agencias piden además otros requisitos a sus clientes, como determinado nivel de estudios o un máximo de edad.
Trámites. Después de una primera entrevista se suele firmar un contrato, que normalmente tiene una duración de un año, por el que la agencia se compromete a intentar buscar pareja estable al solicitante, de acuerdo con el perfil que se haya establecido. Una vez analizadas las fichas, se pone en contacto a los candidatos cuyos perfiles concuerdan más y se conciertan citas. Hay agencias que, una vez encontrada la persona afín, hacen un seguimiento del resultado de la nueva pareja.
Precios. Las tarifas están en función del perfil del cliente y de los servicios contratados, y difieren bastante de unas agencias a otras, pero en general oscilan entre 600 euros y los 1.200 euros. Muchas empresas establecen un precio fijo por un período determinado, pero otras cobran una cantidad fija independientemente del tiempo que se tarde en encontrar la pareja adecuada. Se suele exigir el desembolso total una vez al formalizar el contrato. En todo caso, el cliente tiene derecho a conocer el precio antes de firmar y puede exigir la factura de los pagos que efectúe, en la que deben constar los datos de la agencia.
Protección de datos. La ley impone a estas agencias la obligación de atenerse a la normativa sobre datos personales: éstos sólo pueden ser utilizados para el fin solicitado y no pueden conservarse indefinidamente; el cliente puede ejercer su derecho de acceso a ellos, de rectificación y de cancelación; la empresa está obligada a custodiarlos para que no se pierdan ni se diculguen.
Emilia G. Fidalgo
