Últimas noticias

Alter Ego colabora con la sección ‘Buena vida’ de ‘El País’

Silvia Pérez, psicóloga de Alter Ego, ha colaborado con ‘El País’ en un artículo sobre cómo el aumento de esperanza de vida nos lleva a replantearnos conceptos como estabilidad y compromiso. Cada vez aceptamos más que el inicio de una convivencia en pareja no va a ser para siempre y que no celebraremos las bodas de oro con la misma persona.

En las últimas décadas, el “hasta que la muerte nos separe” ha pasado de ser un romántico deseo a una especie de sentencia a cadena perpetua capaz de desalentar al novio o la novia más enamorado. Lo que antes eran 20 o 30 años de matrimonio, con el aumento de la esperanza de vida (ahora de 80,1 años en los hombres y 85,6 en las mujeres, según el INE) podrían convertirse en 50. En la actualidad, los matrimonios duran en España una media de 16 años; un dato que revela que pocas parejas celebrarán las bodas de plata (mucho menos de oro), como sí hicieron la mayoría de nuestros padres. Y como nos casamos rondando la treintena (a los 33,2 años, según la misma institución), antes de convertirnos en octogenarios aún tendremos la oportunidad de disfrutar de dos o tres matrimonios más.

¿Está cambiando ese largo lapso —que muchos identifican con un interminable túnel en el que apenas se ve luz del final— la forma en que, en general, nos planteamos el matrimonio, la familia, la fidelidad y la estabilidad? Un estudio de 2015 del Instituto de Política Familiar destacaba que el número de divorciados en España en 2014 (2,3 millones) se había duplicado en relación con 2004. La psicóloga clínica y directora del Grupo Clavesalud Laura García Agustín habla de monogamia seriada para referirse a la normalización del proceso de encadenar varias relaciones de convivencia —incluso matrimonios— a lo largo de la vida. “Ha cambiado por completo el concepto de pareja como proyecto de vida a largo plazo”, remarca la experta.

“Es un hecho que la idea que tenemos de la pareja se ha transformado y ahora pesa más el ‘hasta que acabemos de disfrutarnos’ que el ‘hasta que la muerte nos separe”, asegura la psicóloga. Si realmente permaneciéramos juntos hasta el último día de nuestra biografía, significaría que muchos compartiríamos penas y alegrías más allá de los ochenta. Y cama con una sola persona durante tantísimo tiempo: cómo no vas a desear tener tres maridos o esposas. “Solo pensarlo suele producir en las personas una elevada ansiedad anticipatoria de enclaustramiento que les anima a buscar fuera de casa otras fuentes de satisfacción personal, afectivo y/o sexual”, apunta García Agustín.

Quizá la perspectiva de ese largo contrato provoca, como afirma la psicóloga por su experiencia en consulta, que muchas parejas jóvenes tiren la toalla ante las primeras dificultades. “En el fondo piensan que al tener más años de vida por delante, dispondrán de más opciones para tener otras parejas. Por eso se esfuerzan menos por mantener en buen estado su relación”, explica. “Pasan por alto que cuanto más cuidamos algo, más rédito le sacamos. Y, claro está, lo contrario también sucede, cuanto menos cuidamos una relación, ya sea de pareja o de amistad, menos importancia le damos y antes aparecen las ganas de sustituirla por otra”.

Inercia versus novedad

Cada vez con más frecuencia aceptamos, al inicio de una convivencia en pareja, que no va a ser para siempre. Y si aún creemos en el amor eterno en la primera relación, tras el probable chasco afrontamos las siguientes desde ese punto de vista más pragmático. “En los segundos matrimonios el objetivo es estar juntos, sin más, mientras que en los primeros se busca construir un mundo en torno a ellos, un hogar, una familia…”, asevera Silvia Pérez Manjavancas, psicóloga en la Agencia matrimonial Álter Ego. “Son relaciones distintas. Pero, no por ello, son menos o más felices”.

Este sinuoso recorrido sentimental que podría aprovecharse como la oportunidad que es para mejorar cada nueva relación, lo cierto es que en muchos casos, lamentablemente, no sucede así. Aunque saltemos de un romance a otro en busca de los fuegos artificiales que nos hagan vibrar, “la tendencia a buscar parejas con patrones similares a la anterior, hace que se repitan los mismos conflictos del pasado, abocándonos a cometer idénticos errores”, afirma Pérez Manjavacas.

Todo esto no quiere decir que querer pasar con la persona que tiene al lado el resto de su vida sea un error. Según la psicóloga García Agustín, “la forma en que se viva la fidelidad siempre dependerá del concepto que sus miembros pacten. Eso sí, cuanto más flexible y abierta consideren su relación, más probabilidades habrá de que esta se mantenga saludable por más tiempo”.

X