El blog de Alter Ego

¿Es machista el cine pornográfico?

SIlvia Pérez Manjavacas, psicóloga de alter ego

Silvia Pérez, Psicóloga de Alter Ego

La Definición de pornografía según la RAE es una presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación en el observador. Su máximo exponente es el cine pornográfico, una industria millonaria y con fácil acceso gracias a Internet.

La pornografía tiene asociados muchos mitos, alguno de ellos es que las mujeres no consumen porno o que las mujeres no conciben sexo sin romanticismo, son creencias sin base experimental ni científica que los avale.

Aunque los hombres son los grandes consumidores y quizá por ello la mayor parte de pornografía sigue estando dirigida por y para ellos. En la actualidad una de cada cuatro mujeres consume pornografía, un porcentaje muy inferior al masculino, quizá por la falta de costumbre histórica, quizá por ciertos tabúes que siguen presentes. Pero lo cierto es que cada vez son más las mujeres buscan en la pornografía más placer reivindicando que el hombre no es el único y quieren parte del sexo recreativo que en un tiempo les estuvo vetado. Aunque aún son muchas que, en consulta, se sienten culpables por consumir porno y les preocupa que les etiqueten de “sucias”; poco a poco aumenta el número de mujeres que reconoce excitarse y masturbarse con la pornografía y es que aunque no se diga a ellas también les gusta el sexo.

Para el hombre, el ver pornografía es un acto más solitario. Su fin es la masturbación  por su programación sexual son más visuales y tienden a la idealización por lo que el simple hecho de ver la imagen de una chica desnuda o una pareja teniendo relaciones son suficientes para excitarse y llegar al orgasmo.

La sexualidad femenina es diferente a la masculina, por razones fisiológicas y sociales y esto explica que las mujeres necesitan para excitarse, una visión más narrativa de la pornografía y poder identificarse con los personajes, pues ver la imagen de un hombre desnudo o una pareja fornicando no siempre es suficiente para alcanzar el orgasmo en pocos minutos. Y aunque es un mito que las mujeres necesitamos actores que se besen más, mejor iluminación, etc…Es cierto, que para llegar al orgasmo ayuda encontrar un contexto con preámbulo y desenlace, esto es necesitamos más verosimilitud.

No hay que olvidar que hay diferencias entre ver porno, excitarse y que te guste realmente. A Ellas lo que les gusta es el erotismo y la igualdad en las relaciones sexuales, esto explica que existan  páginas de una pornografía feminista, dirigidas por mujeres, con una línea mas erótica y respetuosa, con un sexo más real y menos frustrante y sin las  habituales y cansinas relaciones machistas, misóginas de sumisión y ofensivas. Cuentan con una afluencia menor pero quizá porque se cobra por verlo mientras en la red existen cientos de páginas de pornografía machista con acceso gratuito.

Por tanto, las mujeres no dicen no al porno, lo que dicen es sí al porno bien hecho.

Muchas que han empezado a ver porno gracias a su pareja suelen preferir verlo acompañadas, por lo que no sólo sirve para satisfacer su curiosidad y aprender cosas nuevas sino que la consideran una herramienta de estimulación sexual. Aunque distinto es que esas fantasías sexuales que cubre el porno, las llevasen a cabo en la realidad, en este caso disminuye el porcentaje.

Desde el punto de vista psicológico la pornografía, como todo puede ser usada de manera funcional o disfuncional, pero en si misma no es ni buena ni mala. Depende del contexto y función que tengan.

Para evitar sus efectos negativos no podemos olvidar que el cine porno es cine, es ficción  y no realidad.. Y que el modelo de dominación que se refleja con esas penetraciones desde lejos, cuando en la realidad es de cerca; los cuerpos se chocan y golpean en lugar de acariciarse; se escupen en lugar de besarse o lamerse, penes y tetas falsas ; esos gemidos y penetraciones eternas… no reflejan la realidad de la sexualidad que queremos. Distinguir eso y cuidarnos de los mitos asociados al porno, así como saber amortiguar su impacto negativo en mentes menos formadas o enfermas.

Entre los efectos negativos de la pornografía está pues esa transmisión de ideas falsas, en las que la mayoría de las relaciones están centradas en la penetración, cuando la realidad es otra pues para muchas mujeres la única vía de orgasmo es la estimulación del clítoris; la mayor parte de la pornografía nos muestra relaciones de dominancia masculina, donde el pene manda y esto hace que muchos estén convencidos de que a la mujer le gusta la sodomía, y que si no les gusta o les duele es porque no han dado con un hombre que sepa, por tanto, creen que es cuestión de habilidad y no de gusto propio. A las mujeres esto les puede llevar a que si no le gusta y dicen que no, su pareja piense de ellas que es una mojigata y estrecha, por lo que acceden en contra de su deseo a tener relaciones y así complacer a su pareja.

En los hombres se pude generar frustraciones con el tamaño de su miembro y falsas expectativas pues las comparaciones nunca fueron buenas .Además se transmite la idea irracional de que una relación tiene que durar horas y horas cuando la realidad es que pasado un tiempo duele más que se disfruta.

Para los adolescentes que no saben cómo funciona el deseo, ni el cuerpo de una mujer, el porno no enseña ni ayuda, y aunque acuerden a él de forma clandestina esperando encontrar un manual de supervivencia  los estereotipos que se encuentran en los vídeos porno les confunden y pueden llegar a pensar que cuando una mujer dice que no quiere tener relaciones si insistes el no se convierte en un sí.

Pese a que  la pornografía en distanciamientos temporales de la pareja no ayuda mucho, si en vez de hablarlo con tu pareja y buscar una solución conjunta te refugias en el porno, terminará por desaparecer el interés por tu pareja a la vez que aumenta tu inseguridad personal.

Tiene muchos efectos positivos en la pareja, como aumento la comunicación sexual, la confianza y la experimentación lo que lleva a un aumento en la calidad de las relaciones sexuales.

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