El blog de Alter Ego

El amor en las relaciones de parejas.

SIlvia Pérez Manjavacas, psicóloga de alter ego

Silvia Pérez, Psicóloga de Alter Ego

El Amor en las Relaciones de Pareja evoluciona desde el enamoramiento a un amor romántico, de convivencia. De la locura y novedad pasamos a la madurez y estabilidad. En esta fase pasamos a la convivencia y hay que protegerlo de la rutina, las preocupaciones y las adversidades.Para conseguir que amor no evolucione a un simple afecto. El antídoto es activar el factor sorpresa de la fase de enamoramiento y reconectarse con tu pareja através del contacto físico y emociolnal.

El Amor en las Relaciones de Pareja se transforma y evoluciona desde el enamoramiento al amor romántico, después puede llegar a transformarse en simple afecto.

Las relaciones de pareja son comparables a los edificios. Ambos se construyen. Las relaciones de pareja como los edificios, necesitan mantenimiento y rehabilitación. El problema es que cuando hablamos de emociones, somos más pasivos y creemos que basta con tener construido nuestro edificio, la pareja. Se nos olvida mantenerla y rehabilitarla. Somos capaces de vivir en ella hasta que es imposible habitarla. Es entonces cuando nos marchamos en busca de otra.
El amor en las relaciones de pareja evoluciona desde la etapa inicial de enamoramiento, periodo en el que nuestro cerebro activa zonas relacionadas con la recompensa, propiciando un coctel de hormonas parecido a cuando nos toca la lotería o tomamos cocaína. Es parecido a un trastorno obsesivo compulsivo. No está etiquetado como enfermedad común porque ¡no hay tantas camas en los hospitales!… Pero los mensajes que se agolpan en nuestro cerebro son del tipo: “Sigue, sigue no pares”. De ahí, esas ganas inmensas de ver a la persona que nos gusta a todas horas, siendo lo único que te apetece. Cada día con esa persona es una sorpresa, pues todos los días aprendes algo de ella, vas conociendo gustos, familia, entorno… La novedad y el factor sorpresa, están muy presentes en el enamoramiento y son muy importantes para nuestro cerebro porque libera dopamina y otras hormonas. Como consecuencia, el enganche. Es un periodo muy intenso, pero tiene una vida entre 6 a 18 meses, y nunca dura más de dos años. ¡Menos mal!, porque así, con tal nivel de activación, no podríamos vivir toda una vida.
Poco a poco esa intensidad disminuye y pasamos a un amor romántico y de convivencia, nos relajamos y aquí es vital el cuidar la relación y evitar que las preocupaciones, adversidades y rutina, den al traste con nuestra relación. Debemos tener presente que tenemos nuestro edificio de emociones. Esto es un motivo de alegría y celebración diaria. Pero nunca podemos olvidar que tiene que mantenerse y rehabilitarse para poder vivir cómodamente en él y nunca dejar que ese amor romántico se transforme en simple afecto. Esa transformación al afecto lleva inherente la señal de peligro ya que el afecto es una emoción que se corresponde con otro tipo de relación como la de los hijos, los amigos, familia, etc….Si llegas a sentir afecto por tu pareja, es cuando le dices o piensas aquello de: “Te quiero pero no estoy enamorada de ti…”.
Si has caído en el afecto a tu pareja, la solución es reconectarse de nuevo a nivel emocional y a nivel físico con tu pareja.
Consejos para la conexión emocional: los problemas de comunicación en la pareja van surgiendo con la rutina, si la comunicación pierde cantidad y calidad, es momento de dedicar tiempo para hablar de vosotros, y es importante que tu pareja se sienta escuchada pues en su cerebro sonarán mensajes tipo “me escucha…aún le importo”.
Consejos para la conexión física: no dejes pasar un sólo día sin acariciar, besar o abrazar a tu pareja pues este es el verdadero alimento del amor, pues ayuda a reconectarse con el otro, como cuando estabais en la etapa de enamoramiento. Un ejercicio excelente por sus efectos es dedicar unos minutos a mirarse a los ojos, sin hablar, esto es una mirada en pausa como aquellas de los primeros días cuando os queríais conquistar.
Y nunca dejar de sorprender, pues nunca recuperaremos la intensidad de los inicios y del enamoramiento, pero si podemos seguir sorprendiendo y manteniendo el factor de novedad muy presente en es etapa. ¿Cómo?. Pues realizando actividades poco frecuentes y sorprendentes porque activan nuestro cerebro y rompen la rutina. Desde pequeños detalles improvisados a cosas mayores como viajes y escapadas.

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